Sospechas sobre el Vaticano en desaparición de Emanuela Orlandi. Crímen sin resolver
Sunday, April 15, 2012 at 08:04AM 
Vaticano, Roma, Italia. En el año 1983 Emanuela Orlandi, una chica de 15 años, desapareció sin dejar rastro alguno. El hecho se convirtió en uno de los misterios más intrigantes que conmovió Italia. Empezaron las sospechas de posibles implicancias de grandes poderes, las mismas que incluían al mismo Vaticano.
Dentro de la intrincada madeja de posibilidades, las aguas dejaron de estar quietas y empezaron a agitarse.
Ello motivó una gran sorpresa que se dio el pasado último Viernes Santo en la misa celebrada en la basílica de San Pedro en el Vaticano y ante la mismísima presencia del Papa Benedicto XVI y las altas autoridades clericales de las que se hallaba rodeado. El encargado de la homilía, el sacerdote Raniero Cantalamessa, mientras se refería al arrepentimiento de pronto exclamó: «¡Cuántos delitos atroces se han quedado sin culpable en los últimos tiempos, cuántos casos sin resolver (...)! ¡No os llevéis con vosotros a la tumba vuestro secreto!». Sus palabras fueron interpretadas, en todo el país, como una referencia directa al caso Orlandi. Todo ello en base a que se sospecha que en el Vaticano se esconde la respuesta que podría aclarar el misterio.
El caso es que Emanuela Orlandi, era hija de un empleado de la Santa Sede, ciudadana vaticana y vivía dentro de los muros apostólicos el Estado Vaticano. Las últimas hipótesis apuntan a que Orlandi habría sido secuestrada por la Banda de la Magliana, grupo criminal romano altamente peligroso que habría estado presionando al Vaticano para que le devolviera las enormes sumas de dinero que le había prestado. Sumas dadas concretamente al entonces director del banco vaticano, el IOR, monseñor Marcinkus implicado en los escándalos financieros del banco. El IOR era entonces un túnel de lavado de dinero de la mafia y otros criminales, pero también un medio que financiaba las actividades políticas de la iglesia como, entre otras, el sindicato polaco Solidarnosc, que combatía el régimen comunista.
Últimamente la investigación se ha reabierto con nuevos y asombros indicios, como la posibilidad de que el jefe de la Banda de la Magliana esté enterrado en una basílica del centro de Roma. En diciembre del pasado año 2011, el hermano de la víctima, Pietro Orlandi, presentó 40.000 firmas para pedir al Papa que revele la verdad y fue recibido por su secretario, Georg Gaenswein. El caso se complicó cuando en febrero del presente año se filtró un documento reservado en el que el portavoz vaticano, Federico Lombardi, admitía sus dudas sobre puntos oscuros del caso.
El asunto se acentuó cuando la semana pasada un líder del centro-izquierda, Walter Veltroni se lanzó a hacer preguntas parlamentarias sobre el tema y desde la Fiscalía de Roma se exigió al Vaticano que si alguien, dentro de sus enigmáticas paredes, supiera algo hablara de una vez. Orlandi tiene esperanzas: «Creo que algo se mueve en el Vaticano. Es una señal», comentó. Se sabe que cuando un volcán expulsa fuego y lava es porque va a explotar. El Vaticano es un volcán, un caldero cuyas agujas, día a día, señalan nivel máximo en franja roja. En medio de procesiones, campanas y misas, peregrinaciones, fiestas patronales y el Papa a la cabeza, en un breve despertar mucho antes que el ayer, pronto… ¡En una hora vendrá su fin!
Editorial Para Protegeatushijos.org
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Perú















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