Torturas y abusos por parte de Padre Basilio y Martín de Tours en comunidad la Nueva Jesursalen
Friday, October 19, 2012 at 08:08AM 
México. Óscar Montero Arreola habita en la Nueva Jerusalén, municipio de Turicato, Michoacán, un pueblo donde si no se cumplen las reglas de las ordenes que ‘bajan del cielo’, el castigo puede ser hasta la muerte. Oscar presenció cómo le dispararon a un insubordinado, ha sido confinado en un calabozo por desobedecer a las ‘voces de la divinidad’, pero lo que más le pesa, como si fuera una carga que siempre lleva a cuestas, es lo que le hizo el Padre Basilio, uno de los sacerdotes del séquito del llamado obispo Martín de Tours, líder de la secta. La destrucción de la escuela en la Nueva Jerusalén por este grupo que asegura ser portavoz de la Virgen del Rosario en la Tierra, conmovió todo en su interior para contar lo que le sucedió hace 18 años: “Fui violado por el cura Enrique Gómez Gómez, a quien le dicen Padre Basilio. Él sigue en el pueblo”.
¿Qué cómo es la vida de un joven en la Nueva Jerusalén? Se lleva una mano al estómago, como si tuviera un dolor muy fuerte. En la ermita enclavada en medio de verdosas montañas, creció bajo el marco de quienes se hacen llamar los guardias de Jesús y María. Desde niño, le ha sido prohibido andar en bicicleta, ver televisión, tampoco le es permitido escuchar la radio o jugar con sus amigos en alguna esquina. “Si lo haces –comenta– hay muchas penas, una de ellas, es el calabozo”. Montero conoce ese lugar porque estuvo allí, por ser sospechoso de cometer un mal para la comunidad: manejar una camioneta. “Es un hoyo de ladrillos construido en el cerro. Tiene un foco. Hiede, porque la gente que es hundida ahí hace allí mismo sus necesidades, pues no tiene baño”.
Los discípulos de Martín de Tours, quien se autodenomina sucesor de Papá Nabor, van por todos lados, acechando a quienes consideran turbados o turulatos por no someterse a sus reglas. Los hombres, con sus escapularios en el pecho; y las mujeres, con sus mantos que les cubren su cabeza, sus listones con escapularios y sus faldas largas hasta los pies. Todas se ocupan en oprimir a aquellos que, como Óscar, no se someten a los mandatos del fanatismo. Fueron ellos quienes tomaron los marros y los picos para destruir la escuela hasta dejar las puras varillas, ellas cercaron el centro educativo, mientras los hombres tumbaban la escuela, cantaban la alabanza ‘Si eres soldado de Cristo, nunca vencido serás y al demonio que anda listo batalla le formarás’. Óscar narra cómo los de la secta terminaron con el único centro escolar. “Me dieron ganas de llorar. El ruido se escuchaba en todo el pueblo”.
Responsabiliza a Martín de Tours, al Padre Basilio, a Rosa Gómez Gómez, y a los “40 guardias de José y María” de lo que le pueda ocurrir. “En la Nueva Jerusalén a todos los que dicen la verdad los matan”, asegura. “Si todo esto ha ocurrido y no se ha hecho nada, imagínese qué se hará por mi caso”, añade el joven.
Como dijo el gran apóstol Pablo los representantes del catolicismo son engañadores, a los cuales es preciso tapar la boca, pues trastornan casas enteras, luego ciudades enteras enseñando lo que no conviene.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2012/07/16/politica/002n1pol
Editorial Para Protege A Tus Hijos
Jéssica Linares
Bogotá, Colombia















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