Monje Católico, precursor del rito a La Santa Muerte
Tuesday, January 31, 2012 at 06:37AM Narra la noticia que todo tipo de personas han elegido a la Santa Muerte como el objeto de su devoción. Tanto así que le hacen peticiones de amor, suerte y dinero. Es decir, el paganismo en grado sumo de la mano con su comadre la religiosidad popular, patrona de los pueblos. Esa religiosidad emanada de la gran ramera, la Iglesia Católica Apostólica y Romana, brotada de España y enquistada hoy en Roma, en el Vaticano, el palacio de la mentira, el robo, el estupro y el crimen.
En México la conocen como la Santa Muerte. En la Argentina y Paraguay, como San La Muerte, muy popular en el mundo del hampa. Sus devotos son mayormente gente de mal vivir, delincuentes de todo tipo que hacen “pactos” con ella a cambio de salir indemnes de sus delitos. Pero también gente de “buenas intenciones” que presentan sus peticiones y plegarias a la entidad. Daniel Torres, director de uno de los santuarios en la provincia de Buenos Aires, afirma que él no juzga la calidad moral de los creyentes. “Si viene una persona a pedir el mal... allá la persona con la entidad. Sabrá lo que le ofrece, lo que pide y lo que tiene que hacer. No es el caso de las personas que vivimos acá o de la mayoría de los devotos que vienen. Ya venga un ladrón o un afectado por un ladrón, para el Santo es una persona que necesita ayuda. No está para juzgar lo que hacemos las personas”, afirma Torres. Un necio al servicio de la estupidez.
Afirman que la creencia empezó con un monje católico que fue apresado por las autoridades y encerrado en una celda hasta su muerte. Afirman que su cuerpo fue hallado tal y como se venera ahora. Los fieles le hacen toda clase de ofrendas: desde cigarrillos y alimentos hasta bebidas alcohólicas. Algunas personas le atribuyen incluso varios milagros al ícono. Claudio Sánchez, narra que en Buenos Aires hubo una epidemia de bronquiolitis, “estaba en una sala de espera con mi hijo en brazos y mi señora esperando que haya un lugar, porque no había lugar en las clínicas. Entonces agarré la imagen y se la pasé por todo el cuerpo de mi hijo. Y le dije: “Santito, por favor, cúralo y yo te voy a ser fiel a vos”. La curación de su hijo lo convirtió en fiel devoto y uno de los asiduos al santuario de San La Muerte.
La devoción a San La Muerte o La Santa Muerte se halla bastante extendida. Sus atributos, la calavera y la guadaña, es en lo que muchos creyentes ponen sus esperanzas. Una creencia que se propaga especialmente entre los sectores más pobres de América Latina. La ceguera de los pueblos los hunde en la religiosidad, el paganismo y la idolatría. El hambre, la enfermedad y la miseria que los acosa no son sino directa consecuencia de sus creencias. El culto que le profesan a la muerte es tan antiguo como ella misma y la carne es su mejor aliada. El paganismo sentó sus bases en la ignorancia de los pueblos, la idolatría en sus corazones y la religiosidad le puso macabro corolario a la infernal trilogía de la muerte que oprime a los pueblos… ¡Desde los pañales de la cuna hasta la mortaja de la tumba!
Editorial Para Protegeatushijos.org
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Perú












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