Secta Evangèlica transtorna familia y Padre mata a su hija
Wednesday, February 23, 2011 at 03:00PM 
Enloquecido contra la secta de su hija, la mató en la calle
Ella escapaba en bicicleta rumbo a su casa. El hombre perseguía a la joven en su automóvil, desde donde efectuaba disparos con una carabina calibre 22. Todo se produjo alrededor de las 14 horas en la zona de Crispiniano Fernández y Ortiz, en el barrio de Villa Alonso Norte, en Santa Rosa (provincia de La Pampa). Un testigo que dialogó con el diario La Arena todavía temblaba cuando relataba lo que había visto.
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El homicida es Juan Wilberger, de 70 años, un jubilado que vivía junto a su mujer en la calle San Juan 245, en Villa del Busto. Pese al secreto del sumario y al hermetismo policial, los investigadores tienen la certeza que el móvil del crimen tiene relación directa con la vinculación de la hija y la esposa con una iglesia evangélica de Santa Rosa -a la que él consideraba una secta-, por los trastornos familiares y económicos que le había provocado.
El drama, publicado en diario La Arena, no era desconocido para los vecinos y familiares más cercanos de los Wilberger. Al parecer era uno de los temas recurrentes en las conversaciones que el hombre tenía con sus seres más cercanos. Los testigos consultados manifestaron que los aportes económicos que su esposa y la hija realizaban al pastor, junto a otra serie de injerencias que la religión tenía en su vida cotidiana y en su hogar, lo estaban enloqueciendo.
Las alteraciones en su hogar lo afectaban sobremanera al punto que su relato sobre esta cuestión resultaba casi una obsesión. De acuerdo con los testimonios sufría el intento de su mujer e hija para aplicar los preceptos de la Biblia a todos los asuntos domésticos y aun en la relación de pareja.
Juan Wilberger y su esposa tenían tres hijos: Gladys y dos varones, ambos mayores de edad.
Persecución.
La investigación estuvo a cargo de la Seccional Segunda. Los disparos de la carabina alertaron a los vecinos de Villa Alonso Norte. Hubo varios llamados al 101, que dio intervención a la comisaría con jurisdicción en la zona. Los estampidos de la carabina comenzaron a sentirse en la avenida Spinetto y luego siguieron por Ortiz. Se cree que en la intersección de esa calle con Crispiniano Fernández, la joven recibió un primer disparo que le causó una herida en una pierna.
Aterrada, siguió pedaleando sobre Fernández, pero cayó al suelo malherida unos metros después. Su padre la seguía en un Volkswagen Senda, color bordó. Algunos testigos refieren que detenía su marcha cada tanto para dispararle. Un testigo relató que cuando dobló la esquina y la vio tendida en el suelo: detuvo el rodado, descendió con la carabina y le disparó tres veces a quemarropa.
Otra versión indicaba que no descendió del vehículo, sino que se aproximó y le disparó desde la ventanilla. En cualquiera de las dos versiones, los testigos hablan de tres disparos para rematarla: dos proyectiles habrían impactado en su espalda y el restante en la cabeza.
Mientras su hija yacía en el piso, agonizante, el hombre corrió hasta su auto, lo abordó y se dio a la fuga. Para entonces, los móviles policiales ya habían llegado al lugar y comenzaron la persecución contra Wilberger padre. El hombre dobló por Marcos Molas y retomó la avenida Spinetto, rumbo al norte. Acosado por los móviles policiales, dobló por Magaldi y detuvo su marcha. En ese momento, una camioneta policial, al mando de un agente, chocó contra una columna del alumbrado, tras evitar un choque contra un camión.
"Maté a mi hija".
El hombre bajó del Volkswagen y apuntó la carabina a su cabeza, apoyando la punta del caño bajo su mentón. Fuentes policiales aseguran que en ese momento comenzó a sollozar. "Maté a mi hija y ahora me voy a matar", habría manifestado más de una vez. Cuando los intentos de los uniformados por convencerlo para que desista de autoagredirse parecían destinados al fracaso, una agente se arrojó sobre el hombre e intentó quitarle la carabina. Entonces, el arma se disparó y el balazo impactó a la altura del pecho del lado izquierdo. Testigos aseguraron que minutos después la uniformada no salía de su estado de shock.
Autopsia.
Gladys murió en la ambulancia, cuando iba rumbo al hospital Lucio Molas. A última hora de anoche, el cuerpo médico forense le realiza la autopsia en la morgue judicial, ubicada en el predio del hospital Lucio Molas. A metros de allí, su padre continuaba internado en terapia intensiva. Desde la Unidad Regional I informaron que su vida no corría peligro.
Los investigadores pudieron comprobar azorados, minutos después del hecho, que efectivamente, tal como lo había dicho el agresor en sus sollozos, había matado a su propia hija, quien vivía sobre la calle Crispiniano Fernández y trabajaba en un comercio del barrio. El hecho quedó caratulado como homicidio agravado por el vínculo. El caso está en manos del Juzgado de Instrucción 3 de esta capital.
Ayer fue imposible precisar los datos respecto a la cantidad de impactos de bala que sufrió la víctima. Esa información era esperada anoche por los investigadores, como resultado de la autopsia. Los testigos consultados por este diario hablan de cuatro, uno cuando todavía iba montada en la bicicleta y los restantes cuando yacía en el piso. Los investigadores no arriesgaron un número exacto.
En el interior del auto, además de la carabina, dotada de una mira telescópica, encontraron una caja con proyectiles calibre 22, de los que utilizaba el arma de fuego.
Sin quebrar el hermetismo reinante sobre lo sucedido, el titular de la Seccional Segunda, Claudio Cano, le dijo a LA ARENA que todavía no habían ahondado en las causales porque no querían molestar a los familiares de la víctima y el victimario. Sin embargo, uno de los dos hermanos de la mujer asesinada, hijo del agresor, habría referido a que el desenlace violento estaba ligado a un problema familiar que databa de varios años.
http://www.diarioactualidad.com/noticias/21/56/articulo/37943/2011-02-23_enloquecido_contra_la_secta_de_su_hija-_la_mat-_en_la_calle.html












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