Víctima de la Cienciología esclavizada durante 12 años en un crucero
Tuesday, December 6, 2011 at 07:10AM 
East Grinstead, Inglaterra. Paris, suiza de nacimiento, cuenta sobre los 12 años que pasó en cautiverio en la sala de máquinas de un crucero de lujo, por orden de David Miscavige, líder de la Iglesia Cienciología Valeska. El crucero es usado por las autoridades de la iglesia como una catedral flotante. Ella ni siquiera podía disfrutar en el barco debido a que, según los líderes, su fe no había alcanzado el nivel suficiente. Los adeptos marcan su progreso según el tiempo y dinero que invierten en la iglesia. Solo podía salir del barco con una escolta que la vigilaba.
Fue llevada al barco porque su familia dudaba de la iglesia y tenían temor de que Paris los abandonara.
Me dijeron que tenía que desconectarme de mi madre porque a su lado sería infeliz. Fue llevada con engaños pues, le dijeron que solo sería por unas semanas y terminó quedándose por 12 años. Cuenta Paris, que aunque el barco llegaba a islas desconocidas, en realidad no sabía como escapar, y que de esas islas era muy difícil hacerlo. Añade que en la sala de máquinas hacía mucho calor, había mucho ruido, olía mal y era muy desagradable. En realidad, la crueldad humana no tiene límites.
Cuando Paris cumplió los 14 años se unió a la Organización Marítima, un grupo de elite dentro de la iglesia. Para ello le hicieron firmar un documento que la vinculaba con ellos por un periodo de mil millones de años. Toda un banda de desquiciados abusando de una ingenua adolescente. Cuenta que su padre, Albert Jaquier, un millonario, se suicidó porque la iglesia le arrebató toda su fortuna. Paris define a Miscavige como un hombre que no le cae bien a nadie. Llega a calificarlo como un psicópata.
El cautiverio, la privación de la libertad de una persona en actitud forzada, sin que medie culpa o delito alguno que lo justifique, es una de las actitudes más crueles que puedan existir. Solo personas desquiciadas y perversas en extremo pueden ser capaces de someter a una persona, sin causa alguna, a tan brutal tortura. El cautiverio no distingue la mazmorra de un crucero. Pero el más atroz, aunque la carne lo ignore, es la prisión tras los barrotes de las tinieblas y el error. El corazón cautivo en las oscuras celdas de la apostasía, capaz en su ceguera… ¡De mirar a Dios y no verlo!
Editorial Para Protegeatushijos.org
lima-peru @ protegeatushijos.org
Perú












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