Iglesia de Bélgica rehúye castigar a los curas pederastas
Tuesday, September 14, 2010 at 03:08PM La institución abrirá un centro de ayuda a las víctimas, pero no las indemnizará
Tres días después de la publicación del demoledor informe sobre los abusos sexuales de menores por parte del clero en Bélgica, la primera reacción oficial de la jerarquía católica del país fue ayer extremadamente tibia y decepcionante.
El primado de la Iglesia en Bélgica, el arzobispo André Léonard, reconoció que se habían cometido «errores en el pasado» y prometió ahora «una disponibilidad máxima para las víctimas». Pero ni Léonard ni los demás obispos hicieron la más mínima mención a la imposición de castigos a los más de 90 religiosos pederastas identificados que siguen vivos, y tampoco manifestaron la posibilidad de indemnizar a las víctimas.
Pese a la promesa del arzobispo de que a partir de ahora la Iglesia «escuchará» a las víctimas, tras décadas de ley del silencio y negación de los hechos, ni las asociaciones de víctimas de esos abusos ni sus representantes pudieron asistir a la conferencia de prensa, lo que constituyó la primera decepción de la jornada.
BUENAS PALABRAS / El primado se mostró muy poco preciso sobre cómo piensa afrontar la Iglesia belga este gravísimo problema que mantiene conmocionado a todo el país y pareció darle la razón al título que dominaba la edición de ayer del diario conservador católico La Libre Belgique: «La Iglesia, sin brújula».
El único anuncio un poco concreto de la Iglesia belga durante la corta conferencia de prensa fue su proyecto de crear un centro «para la curación y reconciliación de las víctimas», que puede materializarse antes de Navidad. «Hay que escuchar sus preguntas para restablecer su dignidad y ayudarlas a curarse del sufrimiento que han soportado», explicó el arzobispo.
«Deseamos extraer las lecciones necesarias de los errores del pasado», declaró Léonard, pero no fue más allá. El primado también aseguró que desea colaborar de forma «correcta y leal» con la justicia, pero hasta ahora la Iglesia belga ha hecho todo lo posible para impedir que los jueces pudieran investigar si las jerarquías eclesiásticas habían ocultado los abusos pederastas del clero. Su última victoria fue lograr anular la validez de las pruebas obtenidas en los registros de la sede eclesiástica el pasado 24 de junio, ordenados por el juez Win De Troy
Léonard insistió en que la mayoría de los abusos recogidos en las 475 denuncias del informe Adriaenssens «son casos antiguos, que ya han prescrito» desde el punto de vista penal, ya que los más antiguos se remontan a los años 60. El arzobispo invitó a que los autores de abusos que aún no hayan prescrito «se denuncien ellos mismos». Léonard ya ha hecho otros llamamientos parecidos en el pasado sin ningún resultado.
A LA ESPERA DEL VATICANO / Con respecto al anterior obispo de Brujas, Roger Vangheluwe, que abusó durante 13 años de su sobrino, Léonard manifestó que espera que el Vaticano adopte una decisión sobre su futuro. Vangheluwe continúa gozando del rango de obispo y no ha sido objeto de ninguna penalización, pero se vio obligado el sábado pasado a alejarse de su antigua diócesis por la presión popular.
El obispo de Tournai, Guy Arpigny, intentó diluir la responsabilidad eclesial en el tema y subrayó que los abusos sexuales no son un delito exclusivo de la Iglesia, sino que afecta a «todos los niveles de la sociedad».
Coincidiendo con la reacción eclesial, el sacerdote belga Eric Dejaeger, prófugo de Canadá por haber abusado de niños esquimales, se entregó a la policía en Lovaina.
Dejaeger, que ya cumplió una condena en Canadá, vivía desde hacía años oculto en una casa de la abadía de Blanden y figuraba en la lista de pederastas más buscados de la Interpol.













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