Abusos sexuales y violaciones a monjas por parte de sacerdotes en 23 países
Tuesday, July 27, 2010 at 08:05PM La Iglesia Católica en Roma admitio sacerdotes en por lo menos 23 países han estado abusando sexualmente de monjas.
La mayor parte de dichos abusos han ocurrido en África. Aunque los sacerdotes hicieron voto de celibato en lugar de buscar prostitutas, cazaron monjas para evitar contraer el virus del SIDA.
Los informes confidenciales del Vaticano obtenidos por la “National Catholic Reporter” revista semanal de los EE.UU., han revelado que los miembros del clero católico han estado explotando su autoridad financiera y espiritual para ganar favores sexuales de monjas, particularmente en el Tercer Mundo donde las mujeres culturalmente están condicionadas a subordinarse a los hombres.
Los informes, algunos recientes y otros que ya han estado en circulación por lo menos hace siete años, dijeron que tales sacerdotes habían exigido el sexo a cambio de favores, tales como autorización para trabajar en una diócesis dada.
En casos extremos, los sacerdotes han embarazado a monjas y después las obligaron a abortar.
Este artículo esta basado en cinco documentos, que monjas y sacerdotes de edad avanzada de órdenes religiosas presentaron al Vaticano durante la última década.
El informe del Vaticano cita casos incontables de monjas forzadas a tener sexo con los sacerdotes.
Los informes dijeron que las culturas en algunos países africanos hacen casi imposible que una mujer joven desobedezca a un hombre mayor, especialmente a uno considerado como espiritualmente superior.
Ciertos clérigos sin escrúpulos se aprovecharon de monjas jóvenes que tenían dificultades en encontrar hospedaje, o en escribir sus ensayos o en el financiar sus estudios teológicos.
Forzado para reconocer el problema, el Vaticano ha intentado minimizar su gravedad. En una declaración publicada , Joaquín Navarro Valle, –portavoz oficial del Papa- dijo: "El problema se conoce e implica un área geográfica restricta. Ciertas situaciones negativas no deben eclipsar la fe a menudo heroica de la mayoría aplastante de religiosos, monjas y sacerdotes".
Uno de los documentos más comprensivos fue compilado por la Hermana Maura O' Donohue, coordinadora del Fondo Católico de Asistencia para el Desarrollo en el Extranjero (CAFOD) con base en Londres.
Ella observó que habían identificado a las hermanas religiosas como "seguras" para la actividad sexual.
"Cuando el alto prelado rechazó la petición de los sacerdotes, ellos respondieron que entonces se verían obligados a ir a la aldea a buscar mujeres con el riesgo de contraer SIDA.” La reacción inicial de la Hermana O' Donohue a lo dicho por el alto prelado fue paralizante y de incredulidad ante la magnitud del problema".
Aunque que la mayor parte de los abusos ocurrieron en países africanos, la hermana O' Donohue divulgó incidentes en 23 países incluyendo la India, Irlanda, Italia, Filipinas y Estados Unidos.
Ella oyó casos de sacerdotes animando a monjas a tomar píldoras anti-conceptivas para evitarle a ellos contraer SIDA.
O' Donohue escribió en su informe cómo un vicario en una diócesis africana había hablado "tan abiertamente" sobre sexo, diciendo que "el celibato en el contexto africano significa que un sacerdote no puede casarse, pero esto no significa que no pueda tener hijos."
El Cardenal Martinez Somalo, encargado de la “Congregación Vaticana para la Vida Religiosa”, nombro un comité para estudiar el problema, pero parece haber hecho muy poco ya que solo puso al tanto a los obispos.
Más recientemente, en 1998, la hermana Marie McDonald, madre superiora de las Misioneras de Nuestra Señora de África, escribió un reportaje que tituló EL Problema de Abusos Sexuales por Religiosos en Africa y en Roma.
Ella presentó el documento al Consejo de 16, compuesto de delegados de la Asociación Internacional de Mujeres y Hombres de Comunidades Religiosas y ante el responsable de la oficina de la Congregación Vaticana para la Vida Religiosa. Ella observó que lo que contribuía a la causa era la "conspiración de silencio".
Cuando ella se dirigió a los obispos con el problema, muchos de ellos sintieron que era desleal que la hermana enviara tal informe.
"Sin embargo, las hermanas se han quejado muchísimas veces. Algunas veces las quejas no fueron bien recibidas. A veces las culpan a ellas por lo sucedido. Incluso cuando las escuchan muy poco se hace por ellas".
Uno de los elementos más trágicos que emerge es el destino de las víctimas. Mientras a los sacerdotes predadores los mueven o los envían lejos a estudiar, persiguen a las mujeres o las echan fuera de sus órdenes religiosas, y ellas entonces temiendo volver a sus familias o son rechazadas por ellas, acabaron siendo parias, o irónicamente terminan como prostitutas, obteniendo un ingreso ínfimo por un acto del cual hicieron voto de nunca llegar a hacerlo.
Uno de los pocos religiosos en Roma que quería hablar del informe era el padre Julio Albanese, de la Agencia de Prensa del Misionero (MISNA).
Mientras el Vaticano digiere la evidencia desagradable de cómo sus propios sacerdotes están arruinando las vidas de sus hermanas monjas, la esperanza de muchos católicos es un mensaje potente que pueda venir de lo alto.











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