Habla testigo de abusos a Seminaristas
Saturday, May 8, 2010 at 08:37PM
He sido un niño sin infancia, un adolescente sin juventud y ahora soy un hombre».
Quien así habla es un abogado español que supera la treintena, todo un hombre de leyes acostumbrado a lidiar contra injusticias, ducho en bregas ante los tribunales, forjado para sacar a la luz la verdad de las cosas..., pero incapaz de confesar en público la suya propia.
Incapaz de hablar de los demonios que le atormentan desde chaval. Incapaz de gritar a los cuatro vientos que él, siendo sólo un niño, sufrió abusos sexuales en el seminario menor de Ontaneda, uno de los centros vocacionales de los Legionarios de Cristo en España.
Febrero de 1991. unos 70 adolescentes de entre 12 y 15 años descansan en habitaciones comunales con las mantas hasta la cabeza. No todos duermen. El legionario y prefecto de Disciplina, Patricio Cerda, está despierto en su celda.
Entrada la madrugada, alguien llama a su puerta. David, un seminarista de 13 años, quiere hablar con él. El legionario le pide aguardar al día siguiente. «No, es urgente», le espeta el muchacho. Y añade, sin rodeos:
Mayo de 2010. Patricio Cerda hace años que dejó de ser legionario. Ahora está casado y reside en Sevilla. Pero no olvida. No borra la escena de la que fue testigo en los baños del seminario cántabro. Ni la historia del abogado español que supera la treintena y al que aún devoran sus demonios de la infancia.
Tampoco pasa página en el caso de otro interno de Ontaneda, que en 2003 se puso en contacto con él por internet para pedirle ayuda.
Cerda tiene conocimiento «de hasta 60 casos de abusos» por parte de legionarios en nuestro país. Ha denunciado aquellos de los que posee pruebas y testimonios directos, la mayor parte en Ontaneda. La cifra se desborda en todo el mundo. «Más de 200», coincide con su secretario el presidente de la asociación, Emilio Bartolomé.
Dos centenares de menores traicionados por las personas en las que más confiaban. «Los apostólicos vivían con nosotros todo el año. Apenas iban a sus casas 15 días en verano y unos días por Navidad. Para ellos nosotros éramos sus padres, sus madres, sus hermanos. Lo éramos todo». Lobos entre corderos. Luego, el silencio, el abuso acallado.
El cura trató de acallar el asunto, pactar con su orden, someterse al castigo eclesiástico y evitar la vía penal. De nada le ha servido. También Patricio Cerda intentó sacar a la luz lo sucedido entre los muros de Ontaneda. Eran otros tiempos.
. Ni una palabra de los abusos. Maquillaje para el lobo. Tierra sobre el asunto.
«Llamaba a los más bellos»
Nadie habla del norteamericano Jeremy Spillane, otra mancha en el expediente de los Legionarios.
«Sacaba fotos a los niños mientras se duchaban», denuncian Cerda y Bartolomé. No hay pruebas de ello. Pero lo cierto es que, sólo seis años después, en Florida, el legionario fue detenido por el FBI. Jeremiah (allí usaba ese nombre) acudió a una gasolinera para reunirse con un menor de 13 años con el que iba a pasar un rato en un motel. Había contactado con él por internet. Pero el muchacho resultó ser un agente federal, un rastreador de pederastas en la web. Spillane fue detenido y obligado a someterse a un programa de tratamiento para delincuentes sexuales. Su foto aún puede verse en una web sobre pederastas del estado de Florida.












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