30 mil casos desgarradores de Abuso Infantil por Sacerdotes y Monjas
Wednesday, May 5, 2010 at 03:36PM
Sacerdote admitió haber abusado sexualmente de docenas de niños y haber insertado su crucifijo en la vagina y el ano de una niña.
Investigaciones sacan a la luz las humillaciones, abusos y torturas sicológicas, físicas y sexuales cometidas contra menores por sacerdotes y religiosas de esa nación durante casi siete décadas. También evidenciaron que la Iglesia católica de ese país encubrió los hechos y que el gobierno no verificó lo que ocurría en escuelas, orfanatos, albergues y reformatorios.
Más de 30 mil niños estuvieron en esos espacios, por los que la iglesia de Irlanda recibía dinero del gobierno para educarlos. Allí, miles de menores fueron víctimas de tocamientos, violaciones, hostigamiento y obligados a efectuar prácticas de sexo oral y a masturbar a religiosos, además de ser sometidos a golpizas rituales y jornadas de hambre.
Muchas de las víctimas no tenían padres, provenían de familias pobres o disfuncionales, o bien eran considerados niños problema por haber cometido delitos menores.
El primer informe, elaborado durante nueve años y publicado en mayo pasado, se denominaRyan. Expone que entre 1930 y los años 80, más de 2 mil niños sufrieron abusos sexuales y torturas físicas y síquicas en instituciones estatales operadas por religiosos.
El segundo, denomi- nado Murphy, fue dado a conocer en noviembre de 2009. Documenta que de 1975 a 2004 por lo menos 400 niños fueron víctimas de abusos cometidos por 46 sacerdotes de la arquidiócesis de Dublín.
Uno de los casos abordados es el del sacerdote Thomas Naughton, quien abusó sexualmente de un monaguillo en casi 70 ocasiones, pero se calcula que sus víctimas fueron más de 20. Se cita también que más de 40 clérigos fueron acusados de violar a 450 menores que presentaron cargos.
En el informe Ryan se abordan los crímenes del padre Noël Reynolds, según datos hemerográficos.
Los estudios constataron la ocurrencia de abusos en más de 200 instituciones dirigidas principalmente por la orden de las Hermanas de la Misericordia, y los Hermanos Cristianos que administraban los conventos de la Magdalena. Los reportes indican que las niñas de las instituciones de monjas sufrieron menos abusos sexuales, pero eran víctimas de agresiones, humillaciones y golpizas ritualizadas.
Cuando era imposible seguir cubriendo el abuso de algún religioso, éste era trasladado y podía cambiársele el nombre. En el lugar donde era asignado era posible que retomara un cargo de enseñanza.
En el informe Ryan se documenta el caso de Mick Waters, quien a principios de los años 50, cuando tenía 10 años fue, ingresado a la escuela industrial de los Hermanos Cristianos en Artane, donde vivió cinco años.
Señaló al diario El País que ahí tenían una habitación de castigo y se oían los gritos de los niños llorando de horror y dolor.
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