Articulo del New York Times: Vaticano encubrió a violador de 200 niños sordos
Saturday, April 3, 2010 at 07:33PM
Articulo del New York Times Traducido al Español: "El Vaticano Rehusó Expulsar del Sacerdocio a Sacerdote Estadounidense, Quien Abusó de Niños."
Escrito por la periodista del New York Times Laura Goodstein, publicado en Marzo 24 del 2010
Altos funcionarios del Vaticano - incluido el futuro Papa Benedicto XVI - no expulsaron del sacerdocio a un sacerdote que abusó de unos 200 niños sordos, a pesar de que varios obispos americanos, en repetidas ocasiones les advirtió que de no actuar sobre el asunto podría avergonzar a la iglesia, según archivos de la iglesia recientemente descubiertos, como parte de una demanda.
La correspondencia interna de los obispos en Wisconsin directamente al cardenal Joseph Ratzinger, el futuro papa, muestra que aunque funcionarios de la iglesia peleaban sobre si el sacerdote debía ser despedido, su mayor prioridad era el de proteger a la iglesia del escándalo.
Los documentos aparecen al mismo tiempo que el Papa Benedicto XVI enfrenta otras acusaciones, que él y sus subordinados directos, a menudo no alertaron a las autoridades civiles o que hubieran disciplinado a los sacerdotes involucrados en abuso sexual, cuando éste se desempeñó como arzobispo en Alemania, y como jefe ejecutor de la doctrina de la fe del Vaticano.
El caso de Wisconsin involucra a un sacerdote estadounidense, el Reverendo C. Lawrence Murphy, quien trabajaba en una escuela para niños sordos de renombrada reputación, desde 1950 hasta 1974. Pero este es sólo uno de los miles de casos informados durante décadas por los obispos, a la oficina del Vaticano llamada la Congregación para la Doctrina de la Fe, dirigida desde 1981 hasta 2005 por el cardenal Ratzinger. Sigue siendo la oficina que decide si los sacerdotes acusados deberían someterse a juicio absolutamente canónico y ser expulsados.
En 1996, el cardenal Ratzinger no respondió a dos cartas sobre el caso de Rembert G. Weakland, arzobispo de Milwaukee en aquel momento. Después de ocho meses, el segundo al mando en la oficina de la doctrina de la fe, cardenal Tarcisio Bertone, actual secretario de Estado del Vaticano, dio instrucciones a los obispos de Wisconsin, a iniciar un juicio canónico secreto que podría conducir a la destitución del Padre Murphy.
Pero el cardenal Bertone detuvo el proceso, luego que el Padre Murphy le escribió personalmente al cardenal Ratzinger, alegando que él no debía ser llevado a juicio porque él ya se había arrepentido y se encontraba en mal estado de salud y que el caso excedía los propios límites del Estatuto de la iglesia.
"Yo sencillamente quiero vivir el tiempo que me queda, en la dignidad de mi sacerdocio", escribió el Padre Murphy al cardenal Ratzinger, casi al final de su vida. "Le pido su piadosa ayuda, en este asunto." Los archivos no contienen ninguna respuesta del cardenal Ratzinger.
El New York Times obtuvo los documentos, que la Iglesia luchó por mantener en secreto, de Jeff Anderson y Mike Finnegan, abogados de cinco hombres quienes han presentado cuatro demandas en contra de la Arquidiócesis de Milwaukee. Los documentos incluyen cartas entre los obispos y el Vaticano, declaraciones juradas de las víctimas, las notas manuscritas de un experto en trastornos sexuales que entrevistó al Padre Murphy y actas de una reunión final sobre el caso en el Vaticano.
El Padre Murphy no sólo nunca fue juzgado o disciplinado por el propio sistema de justicia de la iglesia, sino además recibió un salvoconducto de la policía y de los fiscales quienes ignoraron las denuncias de sus víctimas, según los documentos y entrevistas con las víctimas. Sucesivamente, tres arzobispos en Wisconsin fueron informados que el Padre Murphy estaba abusando sexualmente a niños, los documentos lo demuestran, pero nunca informaron a las autoridades penales o civiles.
En lugar de ser disciplinado, el Padre Murphy fue trasladado silenciosamente, por el arzobispo de Milwaukee William E. Cousins, a la Diócesis Superior al norte de Wisconsin en 1974, donde pasó sus últimos 24 años trabajando libremente con niños en las parroquias, las escuelas y, como cargos en demanda, un centro de detención juvenil. Murió en 1998, aún como sacerdote.
Incluso, mientras el mismo papa en reciente carta a los católicos irlandeses, ha hecho énfasis en la necesidad de cooperar con la justicia civil en casos de abuso, la correspondencia parece indicar que la insistencia en el secretismo del Vaticano a menudo ha obstaculizado tal cooperación. Al mismo tiempo, la renuencia oficial a expulsar del sacerdocio a un abusador sexual muestra a nivel doctrinal, que el Vaticano ha tendido ver el asunto en términos de pecado y arrepentimiento, más que de crimen y castigo.
Al portavoz del Vaticano, el Reverendo Federico Lombardi, le fueron mostrados los documentos y se le pidió responder a preguntas sobre el caso. Presentó una declaración diciendo que el Padre Murphy ciertamente había violado niños "especialmente vulnerables" y la ley, y que era un "caso trágico". Pero él señaló que el Vaticano no fue informado del caso sino hasta 1996, años después que las autoridades civiles habían investigado el caso, y lo desestimaron.
El padre Lombardi hizo énfasis que ni el Código de Derecho Canónico, ni las normas del Vaticano emitidas en 1962, las cuales instruyen a los obispos a llevar a cabo investigaciones canónicas y juicios en secreto, prohibían a funcionarios de la iglesia el denunciar el abuso infantil a las autoridades civiles. Él no se refirió al por qué esto nunca aconteció en este caso.
En cuanto a por qué el Padre Murphy nunca fue expulsado, dijo que "el Código de Derecho Canónico no prevé penalidades automáticas." Dijo que la mala salud del Padre Murphy y la falta de más acusaciones recientes en su contra, fueron factores en la decisión.
La indolencia del Vaticano no es inusual. Sólo el 20 por ciento de los 3.000 sacerdotes acusados cuyos casos llegaron a la oficina de la doctrina de la fe entre 2001 y 2010, fueron sujeto de juicio absolutamente canónico, y sólo algunos de ellos fueron expulsados, de acuerdo a una reciente entrevista en un periódico italiano con Monseñor Charles J. Scicluna, el fiscal en jefe de asuntos internos en dicha oficina. Un 10 por ciento adicional fue expulsado de inmediato. Diez por ciento abandonó voluntariamente. Pero la mayoría - 60 por ciento - enfrentaron otras "disposiciones administrativas y precauciones disciplinarias", dijo monseñor Scicluna, como el prohibirles el celebrar la misa.
Para muchos, el Padre Murphy parecía ser un santo: hombre que escuchaba, dotado para comunicarse en el Lenguaje Americano de Señas y un eficaz recaudador de fondos para las causas de los sordos. Un sacerdote de la Arquidiócesis de Milwaukee, comenzó como profesor en la Escuela para Sordos St. John’s, en St. Francis, en 1950. Fue ascendido para dirigir la escuela en 1963, a pesar de que los estudiantes habían confesado a los funcionarios de la iglesia en la década de los 50’s, que era un predador infantil.
Las víctimas proporcionan acontecimientos similares del Padre Murphy bajándoles sus pantalones y tocándolos en su oficina, su coche, la casa de campo de su madre, en excursiones de clase y viajes de recaudación de fondos y en sus camas en el dormitorio por la noche. Arthur Budzinski dijo que fue abusado sexualmente por primera vez, cuando fue a confesarse con el Padre Murphy, tenía unos 12 años, en 1960.
"Si él fuera realmente un tipo malo, me habría quedado lejos", dijo el Sr. Budzinski, ahora de 61 años, quien trabajó durante años como oficial de impresión. "Pero era tan amigable, tan agradable y comprensivo. Yo sabía que él estaba equivocado, pero realmente yo no podía creerlo."
El Sr. Budzinski y un grupo de otros ex estudiantes sordos han pasado más de 30 años tratando de dar la voz de alarma, incluyendo distribución de panfletos fuera de la catedral de Milwaukee. El Sr. Gary Smith, amigo de Budzinski, dijo en una entrevista que el Padre Murphy abusó sexualmente de él 50 ó 60 veces, desde los 12 años. Para ese tiempo en que se graduó de la escuela secundaria en St. John's, el Sr. Smith dijo, "Yo era un hombre muy, muy enfurecido."
En 1993, con las quejas acerca el Padre Murphy llegando a su escritorio, el Arzobispo Weakland contrató a un trabajador social especializado en el tratamiento de abusadores sexuales, para evaluarlo. Después de cuatro días de entrevistas, el trabajador social dijo que el Padre Murphy había admitido sus actos, probablemente abusó a unos 200 niños y no sentía remordimiento.
Sin embargo, no fue sino hasta 1996 que el Arzobispo Weakland intentó expulsar al Padre Murphy. La razón, le escribió al Cardenal Ratzinger, era calmar la ira entre los sordos y restaurar su confianza en la iglesia. Él escribió que desde que él cayó en cuenta que el "acoso en el confesionario podría ser parte de la situación," el caso pertenecía a la oficina de la doctrina de la fe.
Al no obtener respuesta del cardenal Ratzinger, el Arzobispo Weakland escribió a una diferente
oficina del Vaticano en marzo 1997 diciendo que el asunto era urgente porque un abogado estaba preparando para demandar, el caso podría convertirse público y "verdadero escándalo en el futuro parece muy posible".
Recientemente algunos obispos han argumentado que las normas de 1962 dictando procedimientos disciplinarios secretos, han caído en desuso. Pero está claro con estos documentos que, en 1997, todavía estaban en vigor.
Pero el esfuerzo para despedir al Padre Murphy se detuvo repentinamente después que el
sacerdote apeló por indulgencia al cardenal Ratzinger.
En una entrevista, el Arzobispo Weakland dijo que recordaba una reunión final en el Vaticano en mayo de 1998 en la cual fracasó en persuadir al Cardenal Bertone y otros funcionarios de la doctrina de la fe, la concesión de un juicio canónico para expulsar del sacerdocio al Padre Murphy. (En 2002, el Arzobispo Weakland renunció después de hacerse público que tenía un amorío con un hombre y usó dinero de la iglesia para pagarle por un acuerdo.)
El Arzobispo Weakland dijo esta semana en una entrevista: "La evidencia era tan completa, y tan extensa que pensé que él debería ser rebajado al estado laico, y también que eso habría traído una cierta cantidad de paz en la comunidad de los sordos".
El Padre Murphy murió cuatro meses más tarde a los 72 años y fue enterrado con su vestimenta sacerdotal. El Arzobispo Weakland escribió una última carta al Cardenal Bertone, explicando su pesar de que la familia del Padre Murphy había desobedecido las instrucciones del arzobispo de que el funeral fuera pequeño y privado, y el ataúd se mantuviera cerrado.
"A pesar de estas dificultades", el Arzobispo Weakland escribió, "nosotros seguimos esperando que podemos evitar la publicidad indebida que sería negativa hacia la iglesia."












Reader Comments