Papa Benedicto XVI cumple cinco años en el cargo, acusado de impunidad por abusos sexuales
Sunday, April 18, 2010 at 08:45AM
Los cardenales eligieron Papa en 2005 a un intelectual de postín y esperaban que rindiera como un gran ejecutivo.
No resultó. Justo cuando se cumplen los cinco años de su mandato como sumo pontífice, Benedicto XVI, de civil Joseph Alois Ratzinger, es un anciano de 83 años atado a su pasado de teólogo e inquisidor de doctrinas.
¿Qué ha hecho en este lustro? ¿Qué se propone?
Sus detractores lo acusan de su despreocupación o impotencia ante los problemas que afronta el catolicismo
Ratzinger “es criticado por no hacer nada..., opina , el periodista católico italiano Vittorio Messori.
Como él, la jerarquía de la Iglesia eleva armas para enfrentarse al examen del primer lustro de este pontificado. Lo hace a la defensiva.
La efemérides no ha podido llegar en peor momento, con una riada de noticias sobre curas —y hasta obispos— pederastas actuando con impunidad durante décadas ante la pasividad o el silencio cómplice del Vaticano.
Benedicto XVI está en medio de ese quemadero.
También ha patinado en otros campos de la gestión.
Ha provocado agrias polémicas con musulmanes, judíos o anglicanos; escandalizó cuando quiso acabar con el cisma del ultraconservador arzobispo Marcel Lefebvre y se enfrentó a la comunidad científica condenando en África el uso del preservativo como método de combate contra el sida.
También sigue enfrentado a la ciencia, negando toda la investigación con células madre.
Ratzinger sabía a lo que se enfrentaba cuando se postuló hace cinco años como sucesor del polaco Juan Pablo II, de civil Karol Wojtyla.
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El antiguo Papa Juan Pablo II, antes de su muerte en una homilía, dio estas declaraciones: ¡Cuánta suciedad en la Iglesia y entre los que, por su sacerdocio, deberían estar entregados al Redentor! ¡Cuánta soberbia! La traición de los discípulos es el mayor dolor de Jesús. No nos queda más que gritarle: Kyrie, eleison. Señor, sálvanos”.
Era un discurso alarmante, elaborado para encoger el corazón de la mayoría de los cardenales, acostumbrados muchos de ellos a una vida regalada en el mejor de los mundos, sobre todo durante sus frecuentes estancias en Roma.
Benedicto XVI, es criticado por su intransigencia, por la inmisericorde condena de 130 teólogos y religiosos cuando fue prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe.
Tampoco olvidaron en Alemania que el nuevo pontífice, además de teólogo y profesor universitario, militó en las Juventudes Hitlerianas y que fue soldado de la Wehrmacht al final de II Guerra Mundial.
El pasado no perdona
Al margen de tan tormentoso —y brillante— pasado, Benedicto XVI no ocultó nunca que le aguardaba una tarea inmensa si quería acabar con la “suciedad” y la “soberbia” que anidaba en su Iglesia cuando se propuso como candidato papal.












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