En Europa piden la renuncia del Papa Benedicto XVI
Tuesday, March 30, 2010 at 02:57PM Papa parece inmutable ante escándalo de abusos sexuales
PARIS (Reuters) - Los escándalos de abusos sexuales que azotan al Vaticano han llevado a pedidos para terminar con el celibato sacerdotal, una limpieza en la jerarquía de la Iglesia Católica y la renuncia del Papa Benedicto XVI, aunque al parecer el Papa no alterará su enfoque.
Las demandas, transmitidas extensamente en la prensa, están hasta ahora tan alejadas de la forma en que Benedicto trabaja, que las víctimas de abusos y otros críticos que las han planteado parecen destinados a la decepción.
La saga de abusos sexuales, aunque ha sido lo suficientemente vergonzosa como para que Benedicto XVI dé muchas disculpas a las víctimas, tiene muchos aspectos que aparentemente lo convencen de que puede seguir combatiendo el problema en una forma tranquila pero firme, sin gestos excesivos.
"Trabajará sin desanimarse", dijo el reverendo Vincent Twomey, un teólogo irlandés que conoce al Papa desde hace 37 años. "El toma nota de las cosas, pero no es un mago. Trabaja constantemente (...) pienso que sorteará la tormenta", señaló el reverendo.
El Papa señaló el domingo una determinación para fijar su propio rumbo durante un sermón en el que dijo que la fe ayuda a "no permitir verse intimidado por el chisme mezquino de opinión dominante".
La clave para descifrar el enfoque de Benedicto XVI, dicen expertos del Vaticano, es su papel anterior al confrontar lo que llama la "suciedad en la Iglesia".
También influye su tendencia a ignorar las adversidades de corto plazo a cambio de las ganancias a largo plazo.
"Tiene un fuerte sentido del oficio de Papa", dijo el reverendo Gerald Fogarty, historiador de la universidad de Virginia. "En una situación como esa, no muestras debilidad", agregó.
CAMBIAR EL FOCO DEL ABUSO
Hasta mediados de la década de 1990, el entonces cardenal Joseph Ratzinger parecía compartir una visión extendida en la jerarquía de que los extravíos sexuales de los sacerdotes, incluso la pedofilia, podían ser curados por las dosis apropiadas de perdón cristiano y terapia moderna.
"La Iglesia lo vio como pecado y los sicólogos como una enfermedad curable", señaló Fogarty.
Las visiones científicas cambiaron en la década de 1980, pero la Iglesia falló en seguir ese ritmo.
Documentos publicados por el New York Times la semana pasada muestran que la Congregación para la Doctrina de la Fe (CDF), el poderoso departamento vaticano que Ratzinger dirigió antes de ser electo Papa, no reaccionó con rapidez ni con fuerza cuando se le pidió en 1996 aprobar un juicio eclesiástico contra un sacerdote flagrantemente abusivo.
Aunque, según reveló el domingo el cardenal vienés Christoph Schoenborn, en esa época Ratzinger también buscó una investigación completa al arzobispo anterior de Viena, removido por acusaciones de abusos sexuales.
Otros prelados en la curia persuadieron al entonces Papa Juan Pablo II de que una investigación sólo podría causar más vergüenzas ante la prensa.
Cuando el CDF fue responsabilizado por el manejo de los casos de abusos sexuales en el 2001, Ratzinger envió a obispos una carta ahora criticada fuera de la jerarquía, ya que instó al secreto usual en estos casos.
Sin embargo, al interior de la Iglesia la carta fue vista como una campana de alarma que anunciaba que Roma finalmente tomaba los abusos en serio.
Desde su elección en el 2005, Benedicto XVI ha bajado cada vez más el muro de negaciones del Vaticano, disculpándose por los abusos sexuales de sacerdotes y reuniéndose con víctimas en Estados Unidos y Australia.
Aunque el registro de Benedicto XVI en la saga de abusos no está libre de culpa, sus partidarios lo ven en la vanguardia del Vaticano respecto al problema y dicen que tiene razón para sentir que seguir su camino lento y firme es la mejor opción.
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