Vergonzoso escàndalo oculto durante 9 años. Abortos clàndestinos por Monjas.
Thursday, December 2, 2010 at 09:02AM Nunciatura Apostólica, Señores Obispos y Opinión Pública. 22-03-2001
La indignación que sufrimos al conocer el contenido del informe del cardenal Somalo sobre las frecuentes violaciones a religiosas, perpetradas a manos de frailes, misioneros y otros presbíteros de la Iglesia Católica, en 23 países de diversos continentes, ha llegado al límite ante las reacciones, si cabe más indignantes, de Joaquín Navarro Valls, portavoz del Vaticano, quien justificó con argumentos aberrantes estas cotidianas violaciones.
Nos sorprendemos también, ante quienes afirman que "sacar a la luz estos problemas es negativo de cara a posibles deserciones de la Iglesia", como si el problema fuera el escándalo de la noticia, y no lo que describe.
Ahora nos preguntamos si las reciente permisividad al uso de anticonceptivos "tan sólo para religiosas en países de misión", no obedecían a un intento de perpetuación cómoda de esta tragedia. Puede que estemos sólo ante la punta del iceberg de la hipocresía con que las iglesias, y especialmente la católica, adoctrinan con su moral sexual.
Es vergonzoso tener que esperar al escándalo insilenciable –a consecuencia de los embarazos detectados, los abortos clandestinos- para llegar a admitir que estas violaciones alcanzan a niñas, niños, novicios y seminaristas también violados.
El celibato impuesto -tradición reciente de la Iglesia- favorece las agresiones, violaciones y la misoginia. Cuando, de forma excepcional, éstas son denunciadas por fieles o religiosas que vencen enormes miedos y presiones, la respuesta de los superiores eclesiásticos suele ser el encubrimiento, el silencio, el descrédito de las propias víctimas, y en último extremo, el desplazamiento del agresor a un nuevo y anónimo destino.
Esa impunidad fomenta futuras violaciones y agresiones y, por ello, quien así actúa es indigno de presidir comunidad alguna, por lo que exigimos la expulsión de estos cómplices, con tanta o mayor fuerza como la exigimos para los agresores directos.
Somos iguales ante la ley; por ello, los delitos de acoso, maltrato, abusos y violación, como crímenes civiles que son, deben ser juzgados por la ley civil. No olvidemos que, desde ella, todos aquellos que silencian o encubren un delito son cómplices del mismo.
Por otro lado, es obvio que la Iglesia debería de abstenerse de hablar de sexualidad mientras no haya una discusión de las comunidades cristianas para revisar ese discurso, contaminado de tanta aberración misógina y sexista, degradantes para el pleno desarrollo de la personalidad en cuanto al sexo y las relaciones personales.
ciberiglesia.net/discipulos/04/04especial_abusos-sexuales.html
Concluimos que esta Iglesia, dirigida durante 2000 años exclusivamente por varones célibes, demuestra una vez más que está lejos del Evangelio y del amor.












Reader Comments