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Thursday
Oct142010

Genocidio Catòlico en Canadà: Los Crimenes . Parte III

Estabamos interesados en saber la magnitud del genocidio. Se hizo una base de datos de los testimonios de las victimas. Encontramos que fuen un metodo efectivo para analizar los hechos que ocurrieron en las esculeas residenciales.

a. Matar miembros del grupo;

La totalidad de los crímenes cometidos en las escuelas no se saben..muchos ”sostienen con vehemencia que el homicidio intencional fue un hecho real en las escuelas residenciales, citando el testimonio de “siete testigos oculares diferentes solo en el Tribunal de Vancouver, quienes dijeron haber observado a niños siendo golpeados hasta morir, arrojados por las ventanas y tirados por las escaleras a patadas, para nombrar solo algunas cosas”. En realidad, Grant continúa hasta admitir, “...pero los niños sí murieron en las escuelas residenciales, en gran número. Aun entre los sobrevivientes de hoy, se sabe de niños que fallecieron como resultado de golpizas. Los perpetradores nunca fueron castigados; como mucho desaparecieron de las escuelas.”

En la escuela Shubenacadie en Nova Scotia algunos estudiantes murieron, ciertas veces en formas que les hacían sugerir a otros niños que sus propias vidas estaban en riesgo; se describen las muertes de dos estudiantes que recibieron severos golpes. “El traslado a la enfermería, en el tercer piso, luego de haber sido golpeado ya amenazaba su vida o significaba la desaparición permanente. Para nosotros, la enfermería se convirtió en el lugar donde los niños se esfumaban para siempre.”

Una de las mujeres entrevistadas por Fournier y Crey (ochenta y seis al mismo tiempo), informó haber sido testigo del entierro de un bebé nacido en la escuela de la isla Kuper, hijo de una niña aterrada. Los archivos de la escuela Kuper Island revelan una letanía de muertes intempestivas, la mayoría niños ahogados al intentar escapar de la escuela. Los trece participantes de Haig-Brown (los trece alumnos de la escuela Haig-Brown) cuentan sobre al menos dos muertes evitables entre sus pares cuando eran niños. El testimonio de los sobrevivientes de la escuela Alberni incluyó informes acerca de muertes no investigadas y certificados falsos de entierro; en 1937 cuatro muchachos se congelaron hasta morir luego de huir de la escuela Lejac. Solo llevaban puesta ropa de verano.

Las investigaciones sobre las muertes en la escuela Thunderchild comenzaron en 1990, y las relacionadas con la escuela Port Alberni en 1995. Grant documenta informes de un sobreviviente sobre un muchacho golpeado hasta morir en la escuela Elkhorn; una jovencita golpeada hasta su muerte en una escuela no identificada, y sobre otro sobreviviente que recordaba a un estudiante golpeado hasta fallecer en su escuela. Tanto el testimonio de los sobrevivientes como así también las investigaciones sirven de apoyo a las demandas por muertes sospechosas y de varios estudiantes en las escuelas. Fournier escribe, “En todo el período en que la escuela operó, es cierto que las muertes disimuladas de estudiantes se deben a muerte accidental, abuso o negligencia, las cuales podrían ser como negligencia criminal, homicidio no premeditado e incluso asesinato.

El porcentaje de muertes entre los estudiantes que terminaban el colegio es aun más escalofriante; entre las primeras veinte personas que contactamos en la búsqueda de documentos sobre las escuelas residenciales, tres habían experimentado como niños el suicidio de uno de sus padres quienes concurrían a una escuela residencial. Varios grupos de sobrevivientes reportan el suicidio de miembros; tanto la Cumbre de las Primeras naciones de B.C. como la Comisión Real oyeron testimonios de víctimas de escuelas residenciales, quienes se suicidaron poco tiempo después. Al menso dos de los demandantes que testificaron en el proceso judicial por abuso en escuelas residenciales se han quitado la vida.

La investigación de Grant la llevó a examinar números de enrrolamiento, números sobre graduados, y listas de estudiantes las cuales, sumándose a la gran cantidad de individuos en prisión contenían “un número exorbitante de personas que habían muerto”. Grant se da cuenta de que pocos compañeros de clase de Isabelle Knockwood vivieron para leer su libro; un anciano entrevistado por Linda Bull estimaba que el noventa por ciento de sus compañeros de clase se convirtieron en alcohólicos, muriendo en forma prematura y violenta.

En 1990, el RCMP visitó una pequeña comunidad de B.C. para entrevistar a ocho víctimas de abuso sexual reciente en una escuela residencial, solo para encontrar que siete de los ocho ya habían muerto, de los cuales al menos dos fallecieron a causa de suicidios intencionales. Esto no es inusual en las experiencias de esas personas. Una de las muchas dificultades de las que informa el RCMP para investigar y procesar los crímenes de las escuelas residenciales es que gran parte de las víctimas reportadas han muerto.

Un amplio número de niños fallecieron a causa de enfermedades, particularmente tuberculosis. Eran sacados a la fuerza de sus hogares si sus padres no estaban de acuerdo en enviarlos. En 1907, el Dr.Bryce, Médico Examinador en Ontario, descubrió que los edificios eran de mala calidad y que no tenían ventilación; era pues en estas instalaciones donde los estudiantes se infectaron con varias enfermedades (entre las que la tuberculosis fue la más letal) y en donde fueron obligados a estar.

Un informe del año 1902 sostenía que de 1700 alumnos que terminaban su ciclo en las escuelas Industriales,

“Se sabe que 506 están muertos; 249 perdidos de vista; 139 con mala salud; 86 fueron transferidos a oras escuelas; 121 fueron echados de mala manera y 599 dijeron estar bien”.

El RCAP cubrió en detalle los porcentajes de muertes en las escuelas, citando la concusión de Saturday Night: “ni siquiera la guerra muestra tan amplio porcentaje de víctimas mortales como lo hace el sistema educativo que le hemos impuesto a nuestros pupilos indios”. También hace notar la temprana opinión de S.H.Blake, Q.C., quien sintió que debido a que el Departamento no había hecho nada ”para obviar las evitables causas de muerte, se metió en los desagradables terrenos del cargo de homicidio sin premeditación”. Las órdenes para implementar estándares y chequeos de salud para estudiantes eventuales fueron ignoradas durante décadas. Una “avalancha de informes sobre la condición de los niños (léase hambrientos, desnutridos, mal vestidos, muriendo de tuberculosis y laboralmente explotados), fallaron en querer movilizar a las iglesias y a los gobiernos de turno para pasar de la mera intención a una acción remediadora, coordinada y efectiva”.

Fournier y Crey reportan que después de la llegada del nuevo siglo,

“Las escuelas comenzaban a informar niveles de muertes del orden del once por ciento, en el caso de la principal escuela Alberni, a diecisiete por ciento en la escuela Saskatchewan´s Crowstand, alcanzando un promedio del veinticuatro por ciento en quince escuelas de pradera, una cifra que se eleva a un cuarenta y dos por ciento si uno incluye a aquellos que murieron en el hogar dentro de los tres años después de haber dejado el colegio”. De los estudiantes de la escuela Sarcee en las afueras de Calgary entre 1894 y 1908, el veintiocho por ciento murió, la mayoría por tuberculosis. En la escuela industrial File Hills en Saskatchewan, el sesenta y nueve por ciento de los estudiantes fallecieron por tuberculosis durante una década cuando llegaba el cambio de siglo...En Kuper Island...los propios archivos del departamento de Asuntos Indios estiman que más del cuarenta por ciento de los estudiantes murieron en la escuela Old Sun en la reserva de Blackfoot.

En L´ecole St.Henri en Thunderchild, Saskatchewan, el diez por ciento de los estudiantes murió en 1908; el quince por ciento en 1908; y en 1931, murió el siete por ciento de los alumnos. Los índices de mortalidad eran hasta cinco veces más altos que los de los estudiantes no nativos que concurrían a las escuelas provinciales. Las muertes no eran tema de discusión; con bastante frecuencia un niño simplemente desaparecía, y a otro se le prohibía hacer preguntas. Podrían pasar meses antes de que se notificara a los padres, con frecuencia se daban cuenta cuando un niño no regresaba a casa en el tiempo esperado. El sistema ilegal de pase por medio del cual los adultos no podían dejar las reservas sin permiso, colaboraba en mantener a los padres ignorantes de lo que sucedía en los colegios.

La crueldad, los servicios médicos inadecuados prestados por un equipo incompetente, sepulturas sin identificación y estadísticas alteradas: todo apunta al hecho de que los servicios no estaban siendo brindados responsablemente. Grant concluye, “Si hubiera sido un elemento de elección el enviar a los niños a estas escuelas, el término “genocidio” podría no estar justificado. Pero no se daban las condiciones para una educación alternativa, y la legislación de concurrencia obligatoria le otorgó a los agentes indios y al RCMP todos los poderes que necesitaban para remover por la fuerza a los niños de sus hogares y llevarlos a las escuelas donde eran vigilados tan de cerca como cualquier prisionero en una penitenciaría”.

b. Causar serio daño físico o mental a miembros del grupo;

La lista de abusos identificados por el Dr.Roland Chrisjhon, en forma abreviada (no incluída en su totalidad aquí), es bastante comprensiva.

Abusos físicos

· Agresión sexual, incluyendo coito sexual forzado entre hombres o mujeres en puestos de autoridad, y niñas y/o niños bajo su tutela;

· Contacto oral-genital o masturbatorio forzado entre hombres o mujeres en puestos de autoridad, y niñasy/o niños bajo su tutela;

· Manoseo sexual por hombres o mujeres en puestos de autoridad, y niñas y/o niños bajo su tutela

· Realización de inspecciones privadas pseudo-oficiales de los genitales de niñas y niños;

· Arreglo o inducción a realizar abortos en niñas embarazadas por hombres en puestos de autoridad;

· Atravesar las lenguas de los niños con agujas, a menudo dejándolas clavadas por extensos períodos de tiempo;

· Insertar agujas en otras regiones de la anatomía de los niños;

· Quemar o escaldar a los niños;

· Pegarle a los niños hasta quedar inconscientes; pegarle a los niños hasta el punto de sangrar; pegarle a los niños hasta el punto de causarles serias heridas, permanentes o semipermanentes, incluyendo rotura de brazos, piernas, costillas, fractura de cráneo, tímpanos destrozados;

· Usar aparatos eléctricos, causando shock, en niños retenidos físicamente;

· Forzar a niños enfermos a comer sus propios vómitos;

· Exposición sin protección alguna (como medio de castigo) a elementos naturales (nieve, lluvia y oscuridad), ocasionalmente prolongada hasta el punto de inducir condiciones de amenaza a la vida (ej. congelamiento, neumonía);

· No ofrecer atención médica para los individuos que sufrían los efectos del abuso físico.

· Afeitar las cabezas de los niños (como castigo);

Abusos psicológico/emocionales

· Administración de golpes a niños parcial o totalmente desnudos delante de sus compañeros estudiantes y/o delante de oficiales institucionales;

· Abuso verbal en público y dirigido individualmente en forma denigrante y amenazante;

· Vilipendio en público, basado en la raza, de todos los aspectos de la forma de vida aborígen;

· Racismo.

· Realización de desnudos en público e inspecciones genitales de niños;

· Remover a los niños de sus hogares, familias, y de su gente;

· Cortar el pelo de los niños o afeitar cabezas (como política);

· Ocultar regalos, cartas u otras propiedades personales de los niños;

· Encerrar a los niños en armarios (como castigo);

· Segregación de sexos;

· Proscripción del uso de lenguas aborígenes;

· Proscripción de los seguidores de las prácticas religiosas o espirituales aborígenes;

· Eliminación de cualquier vía por la cual quejarse, informar a los padres o notificar a autoridades externas sobre los abusos.

· Trabajo forzado.

A esta lista también debemos agregar:

· Prohibición de contacto entre hermanos;

· Forzar a los niños a participar en la golpizas hacia sus pares;

· Forzar a los niños a limpiar las secuelas (sangre y vómito) de los golpes de los cuales habían sido testigos;

· Actos sexuales forzados entre niños, mientras un número de autoridades observaban;

· Prohibir a los niños preguntar o hablar sobre los niños que habían “desaparecido”;

· Forzar a los que se orinaban en las camas a desfilar en público llevando las sábanas sucias sobre sus cabezas (extremadamente común);

· Negar a las mujeres jóvenes toallas sanitarias en las noches, luego pegarles y/o humillar públicamente a aquellas que sangraban sobre sus sábanas;

· Destrucción intencional de propiedades personales de los niños.

Los implementos con los cuales los niños eran golpeados merecen mencionarse; los siguientes fueron de uso común en varias escuelas y en varias épocas:

· Cintos de cuero y de goma (usados contra niños de hasta cuatro años de edad);

· Cintos con tachuelas, clavos, o con cables incrustados

· Guantes de boxeo;

· Tablas de madera;

· Cinturones con tachuelas;

· Ramillete de cinco cinturones;

· Palos y punteros;

· Látigos;

· Varas;

· Látigos de cuero crudo anudados, riendas de caballos anudadas;

· Gato de nueve colas.

La RCAP registró que “los niños eran frecuentemente golpeados severamente con látigos, varillas y con los puños, encadenados y engrillados, atados de pies y manos y encerrados en closets, sótanos y en baños; y tenían sus cabezas afeitadas o el pelo muy corto”. La Comisión documento numerosos casos de abuso severo en los cuales no fue tomada ninguna acción en contra de los perpetradores a pesar de las protestas de los inspectores o de agentes indios; ellos encontraron que cientos de niños huyeron de esas condiciones de descuido, maltrato y abuso.

Grant encontró que los castigos más severos se aplicaban a las fugas, y los castigos más frecuentes al uso de alguna lengua nativa;

Mientras la mayoría de los castigo descriptos se dieron por infracción de reglas, muchas parecían caprichosas, y a otras se las trató de hacer pasar por educacionales.

Un hombre narra la historia de un cura que azotó a látigos diciendo T-U-N-O-H-A-B-L-A-R-A-S-C-R-E-E, recibiendo un latigazo por cada letra hasta alcanzar veintiuno.

Chrisjohn también hace una lista con más violaciones:

Forzamiento a Condiciones de Vida Inadecuadas

· Inanición (como castigo)

· Nutrición inadecuada (ej. niveles de nutrición por debajo de los necesitados para el crecimiento normal y para la subsistencia).

· Proveer comida no apta para consumo humano;

· Explotación del trabajo infantil;

· Trabajo forzado bajo condiciones de trabajo inseguras; (nuestra nota: a veces llevando a heridas permanentes o a la muerte)

· Servicios médicos inadecuados, a veces conduciendo al decesso de los niños;

El Dr. Chrisjohn discute el argumento de que la Convención de las Naciones Unidas no prevé el genocidio cultural, excepto en los casos de traslado forzado de niños, generalmente limitado al genocidio físico y biológico. El pregunta, “¿Cómo se supone que la integración forzada pueda suceder sin causar serios daños corporales y mentales?”. El material que revisamos y oímos, documenta claramente que el programa de integración de las escuelas residenciales, y los métodos usados para fortalecerlo descriptos arriba, causaron un daño físico y mental inconmensurable a las gentes de la Primeras Naciones como grupo.

c. Deliberada imposición al grupo de condiciones de vida calculadas a causar su destrucción física parcial o total;

Vea la sección más atrás sobre “Asimilación” para la teoría, y la sección inmediatamente precedente para la práctica. Tenga en cuenta

“...la espiritualidad es la base de nuestra cultura; si es robada, nuestra cultura se disolverá. Si nuestra cultura es disuelta, el pueblo indio como tal dejará de existir. Por definición, aquello que cause que una cultura deje de existir es un acto de genocidio”.

“Si la gente repentinamente pierde su “principal símbolo” (la base de su cultura) sus vidas pierden sentido. Quedan desorientados, sin esperanzas. Una desorganización social a menudo experimenta esa pérdida, ellos son con frecuencia incapaces de asegurar su propia supervivencia...La pérdida y el sufrimiento humano de aquellos cuya cultura ha sido saludable y es de repente atacada y desintegrada son incalculables”.

d. Imposición de medidas las cuales intencionalmente previnieran nacimientos dentro del grupo;

Este aspecto del genocidio no se aplica directamente a las Escuelas Residenciales a pesar de que la esterilización involuntaria de mujeres indias e Invit continuó en hospitales del sur hasta que fuera revelada, a fines de la década de 1970.

e. Forzar la transferencia de niños del grupo a otro grupo.

La política de las escuelas residenciales era sacar niños de la influencia de sus padres. En el desarrollo de la política educativa india se tenía el sentimiento de que los indios adultos eran un “impedimento” para la civilización: debido de la influencia de los padres sobre los hijos”. Fue considerado extensa y explícitamente necesario romper el vínculo entre padres e hijos.

La legislación de concurrencia obligatoria citada más atrás es introducida para conducir la creciente resistencia de los padres aborígenes para enviar a sus hijos a estas escuelas; otros esfuerzos para forzar a los padres a mandar a sus niños incluían amenazarlos con cancelar la provisión de víveres u otros “privilegios”, y con suspender la ayuda económica a la familia. Los fondos per cápita de las escuelas que asignaban una prima por cada estudiante tomado de una comunidad, llevaba a técnicas bizarras de reclutamiento, incluyendo “soborno y secuestro”.

Los padres no sabían que cuando firmaban la solicitud para la admisión a las escuelas estaban designando al director de la escuela como el custodio legal de sus hijos, aun durante las vacaciones de verano. Cuando los niños no volvían a la escuela, el Departamento de Asuntos Indios enviaría cartas a los Agentes Indios haciéndoles recordar este hecho y poniendo el acento en que el director era, en realidad, el custodio personal de los niños.

A los niños se los atraía para que subiesen a botes y avionetas sin conocimiento de sus padres, algunas veces para nunca más volver a ser vistos. Los uniformados del RCMP separaban a los niños de los brazos de sus madres, muchos sobrevivientes describen los vagones de ganado y los vagones de pasajeros en donde eran transportados. Los golpes en las puertas a la noche y las invasiones buscando niños fugitivos son reminiscencias de la guerra. Algunas familias emigraron a los E.E.U.U. para proteger a sus niños, otros se las arreglaron para ocultarlos de varias formas.

Grant sostiene, y muchos testimonios de sobrevivientes la apoyan, que el gran daño “consistía en el abuso mental y psicológico que destruía el vínculo entre los niños y sus padres, la cultura y el lenguaje. Los niños sufrían la soledad de estar separados de sus padres, y éstos estaban devastados por la pérdida de sus hijos. Muchos sabían que estaban enviando a sus hijos a un lugar en donde serían abusados de varias maneras; los padres sin embargo, eran incapaces de interveni

Sus preguntas hacen reflexionar sobre el “daño mental” causado a las Naciones: ¿Cómo pudieron los padres indios sobrellevar el dolor? ¿Qué les ocurrió a los padres y abuelos indios en los poblados cuando las comunidades se veían desprovistas de sus niños? ¿Qué le sucedía a la personalidad de un niño cuando el lenguaje y las emociones son eliminados sin misericordia?...¿Cómo funcionarían eventualmente como adultos? ¿Cómo pueden sobrellevar los niños una situación en la que los adultos a su alrededor enseñan cosas que para los misioneros no eran buenas, y cuanto tiempo lleva lavarle el cerebro a un niño?”. Las respuestas se evidencian por la posición y condición social y económica de la Primeras Naciones en Canadá hoy.

http://www.herenciacristiana.com/escuelas.html

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