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Thursday
Oct142010

Genocidio Catòlico en Canadà: Consecuencias. Parte V

El abuso fisico, emocional y sexual desvasto a los niños. La separacion de la familia, la pedida de identidad, lengua y espiritualidad nativa finalmente lograron los objetivos del Gobierno y la Iglesia. Else Charland, una ex estudiante de la Onion Lake Residential School, fue un ejemplo perfecto de la campaña de evangelizacion:

"Mi espiritu estaba destruido a la edad de nueve años. No sabia donde pertenecia. No me quedaba ni hogar ni familia. Estaba avergonzada de quien era. MI soledad era enorme. No podia hablar de nada porque el miedo habioa envadido mi vida" (Charland 300)

Aunque las escuelas residenciales ya han cerrado (la ultima cerro en Manitoba en el año 1988), la estructura legal y administrativa que facilitaron la creacion de las escuelas, el curriculo, forzaron la asistencia y las creencias sobre los indios las cuales legitimizaron el proceso de genocidio aun existe (Furniss 46). Mediante su fuerza y resistencia Los Pueblos de las Primeras Naciones (First Nations People) han sobrevivido. Durante las decadas de los setenta y ochenta los escritores nativos comenzaron a esccribir sobre sus experiencias en el sistema canadiense de Escuelas Residenciales y los problemas que enfrentan hoy debido a la encarcelacion. Algunas de las concecuencias psicologicas y sociales a largo plazo han sido identificadas como altos indices de alcoholismo, suicidio, abuso sexual, perdida de habilidades de paternidad y maternidad, dependencia en otros y perdia de iniciativa (Furniss 2). Bev Sellars, un ex estudiante de la Mision San Jose (St. Joseph's Mission) habla sobre el proceso de rehabilitacion y el porque de la importancia de hablar sobre lo ocurrido. el dice:

"Finalmwente debemos recordar a los miles que fueron tan atormentados por las experiencias y los años de haber sidos hechos sentir tan indignos que teminaron con sus propias vidas. Ellos ya no tienen la oportunidad de tratar de cambiar sus existecias, pero nosotros si. Nosotros tenemos una responsabilidad de ayudarnos entre nosotros, de otra forma todas las horribles estadisticas en relacion a nuestra gente no mejorara y perderemos a muchos mas quienes no saben como cambiar la forma que sienten de si mismos" (Morin 105).

Para poder entender la devastación que las escuelas residenciales han causado, es importante comprender algunos rasgos de la cultura Aborigen. Uno de los fundamentos de la vida es la familia/comunidad. Los Lakota llaman a esto “tiospaye” y tienen un dicho “Mitakuye Oyasin” (todos estamos conectados, cada miembro de la comunidad tiene una relación con los otros en ella). Cada miembro ocupa un lugar y un rol. Cuando un miembro deja la comunidad, se produce una reacción en cadena sobre los otros y los roles deben cambiarse para llenar el espacio dejado por el miembro saliente. Además, toda la comunidad está involucrada en la crianza de los niños. Por lo tanto, cuando se les quita a uno de ellos, la comunidad entera sufre.

Uno de los legados de la escuelas residenciales o internados es que a todas las generaciones de niños se les negó la oportunidad de aprender su cultura, tradiciones, lenguas, y la oportunidad de aprender habilidades de sus padres o mayores. Para la mayoría de estos aborígenes, su lenguaje es una parte integral de quienes ellos son. Quítenselo y los dejarán sin su identidad comunitaria.

Otra característica básica es que los aborígenes, por naturaleza, no comentan sus problemas a desconocidos. Por lo tanto, cuando las victimas de abusos en las escuelas residenciales hablan públicamente de éstos, están yendo contra las reglas de su gente. Necesitan mucho corage para hablar y, finalmente, pasan de ser victimas a sobrevivientes.

El legado:

Las maneras en que el daño de las escuelas residenciales se manifiesta en las vidas de los aborígenes y su cultura han sido tratadas y analizadas en varios foros e informados en gran número de fuentes. La Asamblea de las Primeras Naciones encontró que, “La más flagrante consecuencia de las escuelas residenciales es una larga lista de pérdidas, como las que siguen a continuación:

Pérdida de memoria

Pérdida de inocencia

Pérdida de significados

Pérdida de familia

Pérdida de conexión

Pérdida de lenguaje

Pérdida de niñez

Pérdida de sentimientos

Pérdida del sentido de comunidad

Pérdida del orgullo

Pérdida de identidad

Pérdida de confianza

Pérdida de confidencia

Pérdida de espíritu

Pérdida de habilidades

Pérdida de moralidad

Pérdida de vida

Pérdida de control

Tomadas juntas a través de múltiples generaciones, estas pérdidas constituyen una excesiva suma de dolor que hasta hace muy poco ha sido negada en varias formas y por varias razones”.

Agnes Grant comienza su libro con un análisis del corte de cabellos como parte clave de los rituales de la dominación intercultural en el mundo. La introducción de Grant describe la relevancia de las trenzas como símbolo de unidad de la mente, el cuerpo y el alma, unidad esencial para la vida humana.

Dirigiéndose al tema de la devastación simbólica y por demás real causada por esta presentación inicial de las escuelas residenciales, ella pregunta, “¿Cómo podemos comprender hoy los sentimientos de los estudiantes mayores cuando se les enseñó a rapar las cabezas de unos niñitos muertos de miedo?. El corte de pelo fue también una forma de castigo, cuyas consecuencias a menudo no han sido reconocidas. Grant cita a una mujer cuyo cabello fue abruptamente cortado mientras jugaba con una amiga, en lengua Mohawk; luego del incidente, cuando trató de hablar en su idioma, no pudo, y apartir de allí ya no fue capaz de hablar Mohawk.

Explicando la difícil necesidad de estudiar el pasado a pesar del dolor que esto causa, Grant habla de los niños que murieron en soledad y faltos de afecto, lejos de su familias, enterrados por los directores de las escuelas en tierras extrañas a las de sus ancestros.Aun-que la tuberculosis fue galopante en todas las comunidades nativas, la angustia de los padres que no sabían si sus hijos estaban muriendo solos, no puede ser comprendida hoy”. Revelar ese dolor es traumático;Grant relata que sus investigadores estudiantes se vieron sacudidos por las experiencias y se sintieron abrumadoramente culpables por haber revivido recuerdos por mucho tiempo enterrados en el silencio.

Grant examina el estudio de la Federación de Indios Saskatchewan, de 1973, “Informe sobre la Educación India en Saskatchewan”, la cual consideró a la educación una cuestión de proporciones trágicas donde, “generación tras generación de jóvenes indios estaban siendo destruidos, confinados a una vida de desesperación, frustración e indignidad”. Ese informe identificó muchos problemas de la educación de los indios, la ausencia de regulaciones y órdenes, violación de tratados, falta de participación de los padres, y ninguna defensa del rol esencial de los padres en la educación de los niños.

Grant documenta el alcance del trabajo infantil en las escuelas residenciales, notando que en muchos lugares durante los veranos, los estudiantes eran hospedados dentro de familias de pobladores donde eran bienvenidos como mano de obra barata.; la autora también trata la naturaleza coercitiva creciente del sistema, en el que las grandes escuelas industriales en particular, fueron establecidas bien lejos de los hogares con el fin de disminuir el contacto entre los estudiantes y sus familias.

Entre los ejemplos de tantos abusos que encontró, Grant se refiere a los matrimonios arreglados que fueron llevados a cabo en la escuela Lebret en File Hills; una de las sobrevivientes cuyos padres fueron parte del experimento, informó que a sus padres los juntaron y les dijeron con quien se iban a casar: “Estas parejas ni siquiera salían juntas o no se conocían, ni siquiera estaban enamorados”. La autora hace notar que los principales y los agentes indios se tomaban libertades que por lejos excedían sus mandatos. Tomaban estudiantes de lugares lejanos e intencionalmente arreglaban con padres de diferentes grupos linguísticos, por tanto, las lenguas indias no podían perpetuarse en los hogares.

El porcentaje de muertes entre los salientes es aun más escalofriante; entre las primeras veinte personas detectadas en la búsqueda de documentos de las escuelas residenciales, tres habían experimentado como niños, el suicidio de un padre que concurría a estas escuelas. Muchos grupos sobrevivientes reportan el suicidio de miembros. Tanto el Sumario de las Primeras Naciones de B.C. como la Comisión Real, escucharon los testimonios de victimas de las escuelas residenciales, quienes se quitaron la vida poco después. Por lo menos dos de los reclamantes que testificaron en las prosecuciones criminales por abuso en estas escuelas se suicidaron luego.

La investigación de Grant la condujo a estudiar el número de enrolamientos, de graduados, y listas de estudiantes, las cuales, además de las numerosas listas de las prisiones contenían “un alto y desordenado número de personas que habían desaparecido o muerto”. Grant da cuenta de que pocos de los compañeros de clase de Isabelle Knockwood vivieron para leer su libro; una anciana entrevistada por Linda Bull estimó que el noventa por ciento de sus compañeros de clase se convirtieron en alcoholicos, muriendo en forma prematura y violentamente.

En 1990, la PMRC (Policía Montada Real de Canadá) visitó una pequeña comunidad de la CB para entrevistar a ocho “probables” victimas de abuso sexual reciente en una escuela residencial, y encontró que 7 de las 8 ya habían muerto, y dentro de éstas por lo menos 2 se trató de suicidios deliberados. Esto no es inusual en las experiencias de la Policía Montada. Una de tantas dificultades que esta institución reporta en la investigación y acusación de crímenes en las escuelas residenciales, es el hecho de que muchas de las victimas entrevistadas han muerto.

http://www.herenciacristiana.com/escuelas.html

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